jueves, 14 de mayo de 2009

Oda a la cama

Tú que por las noches me abrazas entre tus sábanas frescas y limpias
Tú que me acompañas en mis viajes al más allá y me guías en los dulces deseos y las peores pesadillas
Tú, la fiel amiga en mis noches de insomnio y en los días difíciles, absorbes mis lágrimas y compartes mi preocupaciones
Tú, omnipresente en los momentos más pasionales y lujuriosos del ser humano,
que dejas que los enamorados se unan en sus tiernas caricias y los envuelves en su mundo privado
Tú, con la que tantas novelas he compartido y tantas horas he perdido mirando la televisión
Tú, compañera que me ayudas a soñar, a pensar, a imaginar, a descansar, a correr el telón de un día agotador y empezar con ánimo una nueva mañana...
Tú, con la que he pasado un cuarto de mi vida y seguiré compartiendo momentos contigo, aunque no seas la misma...
Eres el lugar más importante del mundo

Séraphine, la triunfadora de los César, se entrena en España


A pesar de que no soy demasiado admiradora al cine francés, el otro día fui a ver Séraphine, que se estrenó el pasado viernes en España. La película, dirigida por Martin Provost, fue la gran triunfadora de la pasada edición de los premios César (los máximos galardones del cine francés), ganadora de siete estatuillas, entre ellas la de mejor película y la de mejor actriz.
El film narra la historia real de Séraphine Louis (1864-1942), más conocida como Séraphine de Sellis, una visionaria pintora de principios de siglo que se ganaba la vida limpiando casas. Su obra fue descubierta por Wilhem Uhde, un marchante alemán fascinado por los pintores modernos e ingenuos.
La película se desarrolla en Sellis, la ciudad donde Séraphine nació y vivió toda su vida, con la excepción de los diez años que pasó en un manicomio, y dónde comenzó a pintar – por orden de un ángel – a los 41 años. Séraphine es la mujer de la limpieza de la Sra. Duphot y el poco tiempo que le sobra lo ocupa pintando. Un día, por casualidad, Uhde, quien vive en la casa de la Sra. Duphot, descubre una pintura de Séraphine. Fascinado, anima la a que siga pintando.
En 1914, cuando comienza la I Guerra Mundial, Wilhem Uhde se ve obligado a huir de Francia y abandonar a Séraphine. Durante esos duros años, a pesar del hambre y la miseria, Séraphine sigue pintando, siguiendo el consejo de su descubridor.
En 1927, Uhde regresa a Francia y se instala en Chantilly con su hermana Anne-Marie y su compañero. A petición de su hermana, decide ir a una exposición de pintores aficionados en Senlis. En el fondo de la sala descubre un enorme lienzo lleno de colores, y se da cuenta que aquel cuadro sólo puede ser obra de Séraphine. Conmovido por la vida de la artista, decide ayudarla de nuevo.
Los años siguientes serán los más fructíferos para Séraphine, pinta sus cuadros más inspirados y consigue vender mucho, pero poco a poco va cayendo en la locura…
Séraphine es una película tan valiente y poética como difícil de encajar en el panorama actual cinematográfico. Destaca sobre todo la emotiva e impresionante actuación de su protagonista, Yolande Moreau.
Moreau realiza una interpretación contenidísima, sin dejarse llevar por la locura evidente de su personaje, al que dota, con enorme precisión, de la humanidad, inocencia e infantilismo necesario para hacer creíble sin caer en la sensiblería ni en los excesos la figura de la pintora francesa Seraphine Louis.
Prost desarrolla una historia de presencias, en la que los sonidos de la cotineidad son la principal banda sonora de un filme en el que los diálogos son escasos.
El director utiliza un esquema lineal de la historia, pero atrae al espectador a través de los secretos que se van desvelando poco a poco del personaje.
Una película que ha arriesgado mucho, tanto por su contenido como por su estilo y que ha conseguido la recompensa del éxito de público en Francia, donde más de 800.000 personas la han visto.


'The Blue Bird'


The blue bird trata de forma contundente el acoso escolar, un tema muy presente en la sociedad y en la escuela pública japonesa. Basada en las historias del libro de relatos del mismo nombre del escritor Kiyoshi Shigematsu, El filme dirigido por el japonés Keni Nakanishi, tiene como protagonistas al conocido actor Horishi Abe y a Katana Hongo, una de las estrellas más prometedoras del cine nipón.

Marouchi, un profesor reservado y tartamudo, se incorpora como sustituto a una escuela tras el intento de suicidio por acoso de uno de sus alumnos. Ante la indiferencia con la que las autoridades del colegio zanjan el asusto, el profesor intentará concienciar a estudiantes y profesores sobre la gravedad del tema, haciendo remover la conciencia de los acosadores.

The blue bird pretende hacer reflexionar al espectador sobre la soledad y el malestar con la que se encuentra la juventud japonesa dentro de una sociedad que se esfuerza tanto por guardar las formas y convive constantemente entre la tradición y la modernidad tecnológica. Nakanishi nos propone un tema interesante y lo muestra contundentemente. A pesar de esto, el ritmo excesivamente pausado y un guión falto de argumentos hacen que este filme no destaque por una brillantez cinematográfica. Los interminables silencios que se producen a lo largo de la película y algunos fallos técnicos, como que en ocasiones se ve el micrófono en la parte superior de la pantalla, provocan que el espectador desconecte intermitentemente de la historia.

El cine asiático dejó su imprenta en Barcelona


Un año más el BAFF, el Festival de Cine Asiático de Barcelona, abrió sus puertas para ofrecer, en su 11º edición, una selección de más de 60 películas de producción reciente y, en su mayoría, sin estreno comercial previsto en España. Después de una década ofreciendo lo mejor del séptimo arte asiático, este festival ha conseguido un gran prestigio internacional y año tras año crece en espectadores y en renombre.
El BAFF ha contribuido a divulgar y consolidar la presencia de las cinematografías asiáticas más allá de los círculos de culto. En sus diez años de vida ha descubierto nuevos nombres que se han revelado como imprescindibles en el cine contemporáneo y se ha mostrado atento a nuevas corrientes y nuevos cineastas que han ido apareciendo en los últimos años.
Des del 30 de abril hasta el 10 de mayo, el CCCB, el Cine Rex, Aribau Club y el Espai Cultural Caja Madrid se conviertieron en salas de proyección de las películas japonesas, chinas, tailandesas o coreanas, entre otras nacionalidades, más interesantes del último año. Durante diez días la mejor cinematografía asiática se mudó a Barcelona y se proyectó en las pantallas, dando la posibilidad a los espectadores de escoger entre una variada oferta con títulos para todos los gustos.
Como novedad de este año, el festival dirigido Amaia Torrecilla y Carlos R. Ríos se incorporó en la lista de festivales en los que se concede el prestigioso galardón otorgado por la organización NETPAC (Network for Promotion of Asian Cinema). Este premio reconoce la mejor película asiática de los diferentes festivales (Berlín, Rótterdam, Cannes, Venecia, Singapur o Pusán).
Como de costumbre, el BAFF apuesta por nuevas miradas en su Sección Oficial a concurso, en la que la mayoría de los directores son de breve trayectoria pero con un gran potencial cinematográfico. En esta nueva edición, los organizadores han decidido cambiar la sección País Invitado, en la que cada año ofrecían una selección de películas de una nacionalidad concreta, por nuevas secciones en las que tendrá cabida nuevos focos de interés. Destaca la presencia de las denominadas “cinematografías emergentes”, procedentes de una gran parte del sudeste asiático. Un nuevo apartado es el de Emergentes, punto de encuentro de los trabajos de directores noveles. La otra, Focus Sudeste Asiático, engloba filmes filipinos, indonesios o malasios de nuevos realizadores.
Por último, la sección Cinegames, cuyas películas invitan a reflexionar sobre la relación entre cine y videojuegos, y el apartado Nippon Connection on tour, selección de piezas japonesas (animación e imagen real) procedentes del prestigioso festival alemán Nippon Connection, redondean una programación rica y variada.
En definitiva, el BAFF es una invitación mu apetecible para todos aquellos amantes del séptimo arte que quieran impregnarse de la cultura y el punto de vista asiático.

































domingo, 26 de abril de 2009

¿Dónde está? ¿Dónde estamos?

Probablemente nuestra época sea la más ociosa de todos los tiempos. En toda la historia no había habido tal cantidad de actividades y ofertas para ocupar nuestro tiempo libre.

¿Pero qué es el tiempo libre en una sociedad como la nuestra? ¿Dónde está? ¿A dónde ha ido?

Desde la crisis del Estado del Bienestar y las corrientes neoliberales que mueven nuestras economías, hemos vuelto a los tiempos en los que se trabajaba de sol a sol. Es verdad que las condiciones laborales ya no son las mismas, ni los métodos para producir tampoco. Nuestra sociedad ha cambiado, pero no nuestra manera de distribuir el tiempo y concebir el trabajo.

Quien trabaja mucho, aunque dispone de liquidez para gastarlo en ocio, no dispone de tiempo. El que trabaja poco y dispone de tiempo, no tiene dinero. El ocio se ha convertido en un lujo que administramos muy cuidadosamente. “Si mañana voy a cenar, esta noche no podré ir al cine, pero por otra parte me apetece más ir al teatro... pero es tan caro…”. Así, nuestro tiempo de ocio se rige por dos variables: tiempo y dinero. Y la ecuación es muy sencilla: menos tiempo y menos dinero = menos ocio.

Dentro de este panorama desolador, el fútbol se ha convertido en la actividad de ocio masiva y popular. El fútbol es capaz de reunir a noventa mil personas en un solo estadio y hacerles gritar, insultar, reír o llorar.

Por otra parte, está el boom tecnológico que nos absorbe la mayor parte del tiempo libre. Hemos sustituido el ir a la casa de un amigo para hablar por conectarnos al Messenger o al Facebook y “hablar” con veinte “amigos” a la vez. Las películas se ven des del ordenador y la música se baja por Internet. Y es lógico que sea así, ya que es barato e inmediato.

Sinceramente, pienso que nuestra sociedad sufre una grave crisis cultural, marcada por un sistema capitalista, una manera de concebir el mundo basada en la producción y un reparto desigual del tiempo y las oportunidades.

Una sociedad que no apuesta por la formación cultural de sus individuos es una sociedad vacía y pobre, que se va consumiendo a sí misma poco a poco y no es capaz de reciclarse.

domingo, 5 de abril de 2009

"La cultura és necessària?"


El otro día, paseando por Diagonal, me encontré con este cartel.
Qué quiere decir que si la cultura es necesaria?
Con qué juego de palabras nos quieren atraer esta vez los publicistas?
He intentado averiguar qué se esconde detrás de este eslogan, pero no he dado con ello aún.
Lo cierto es que a mi me llamó la atención esta pregunta retórica (quizás sean las consecuencias de las clases de periodismo cultural...)
Mi primera reacción al ver el cartel fue: "pss... pues claro que es necesaria!".
Durante todo el trayecto hasta casa esta dichosa pregunta ocupó gran parte de mi mente. Intentaba dar una respuesta contundente, con suficientes argumentos. Pero me venían tan rápido a la cabeza que no conseguía enumerarlos a todos.
Finalmente llegué a la conclusión de que la cultura es necesaria para vivir. Simple y llanamente.
¿Qué motivos se os ocurren a vosotros?

The Visitor


The Visitor és la historia de Walter Vale, un professor universitari que viu una vida rutinària i monòtona, sense passió per ensenyar ni escriure. Està cansat de tot el que li rodeja i camina com un somnàmbul a la seva pròpia vida.
Un dia, l’universitat l’envia a Nova York per assistir a una conferència, i quan Walter arriba al seu apartament, on fa temps que no hi va, es troba amb una jove parella d’immigrants que viu a casa seva des de fa uns mesos a causa d’una estafa immobiliària. Tarek, de nacionalitat síria, i Zainab, la seva parella senegalesa, no tenen a on anar. Trencant amb els seus esquemes, Walter permet de mala gana que la parella es quedi amb ell. La convivència amb els joves canviarà les percepcions de Walter i poc a poc anirà recuperant les ganes per viure.
El film aborda la problemàtica de la immigració, donat que la parella no resideix a Estats Units de manera legal i això comporta unes desgraciades conseqüències en les que Walter també es veurà implicat.
Cinc anys després de la seva òpera prima, Vidas Cruzadas (2003), McCarthy escriu i dirigeix una pel•lícula sensible i transparent. I al igual que amb el seu primer film, ha tornat a gaudir de l’èxit de la crítica i del públic. La història aborda temes com l’amor i l’amistat d’una manera sincera i fa una denuncia a las lleis que tracten els problemes de la immigració als Estats Units. Aquesta història sobre solidaritat entre desconeguts funciona i atrapa en tot moment.
Un dels grans encerts és el seu protagonista, Richard Jenkins. Aquest actor, a qui ja hem vist de secundari en Quemar después de leer, El hombre que nunca estuvo allí o Algo pasa con Mary, assumeix en The Visitor el seu primer paper protagonista a la gran pantalla. Tot i no haver guanyat l’Oscar, realitza una interpretació impecable basada en la contenció i carregada de matisos en la que amb una sola mirada reflexa tot el que el personatge porta per dins.
L’única tara del film és la falta de un ritme més regular i la coherència de la narració, que fa que no deixi de ser previsible. Però encara que s’hagi estrenat a poques sales i no hi serà molt de temps a cartellera, és una pel•lícula absolutament recomanable.

Dirección: Thomas McCarthy
Guión: Thomas McCarthy
Reparto: Richard Jenkins (Walter Vale), Haaz Sleiman (Tarek) Danai Gurira (Zainab), Hiam Abbass (Mouna), Marian Seldes, Maggie Moore, Michel Cumpsty, Bill McHenry, Richard Kind
Fotografía: Oliver Bokelberg
Montaje: Tom McArdle
Música: Jan A. P. Kaczmarek
Diseño de producción: John Paino
Dirección artística: Len Clayton
Productocción: Mary Jane Skalsky, Michael London
País: Estados Unidos
Año: 2007
Duración: 104 min.
Género: Drama